Unidad 3 · Genética

Cuando la división falla: anomalías cromosómicas y cáncer

Dividir una célula es una de las operaciones más precisas que hace un ser vivo: repartir 46 cromosomas en dos copias idénticas, millones de veces al día, casi sin fallar. Pero a veces algo se sale de control. Este artículo trata de esos dos tipos de error —repartir mal los cromosomas y perder el freno de la división— y de por qué ninguno de los dos se contagia.

Lectura ~10 min · Nivel: 2° medio

Ilustración conceptual de una célula en división con cromosomas repartiéndose de forma desigual, sobre un fondo suave en tonos teal y lavanda.
La división celular reparte los cromosomas en dos células hijas. Cuando ese reparto o su control fallan, aparecen las anomalías cromosómicas y las enfermedades por proliferación descontrolada.

En los artículos anteriores viste dos maneras de dividir una célula. La mitosis produce dos células hijas idénticas a la original, con los mismos 46 cromosomas. La meiosis reduce ese número a la mitad para formar los gametos (óvulos y espermatozoides), cada uno con 23 cromosomas. Ambas dependen de un reparto exacto. Cuando ese reparto se equivoca —o cuando el mecanismo que decide cuándo dividirse deja de funcionar— aparecen los dos grandes problemas de esta lección.

Conviene separarlos desde el inicio, porque suelen confundirse:


Parte 1 · Cuando el reparto falla: la no disyunción

Durante la meiosis, los cromosomas se ordenan por pares y se separan con cuidado: cada gameto debe llevarse exactamente un cromosoma de cada par. La no disyunción es el fallo en esa separación. Un par de cromosomas homólogos —o las dos cromátidas de un mismo cromosoma— no se reparten, y viajan juntos hacia el mismo lado.

El resultado inmediato son gametos desequilibrados. Si uno de ellos participa en la fecundación con un gameto normal, el cigoto tendrá un número de cromosomas distinto de 46. La figura 1 compara una meiosis correcta con una que sufre no disyunción.

Meiosis normal No disyunción célula (par de homólogos) Gametos n (equilibrados) cada uno: 1 cromosoma del par Cigoto 2n = 46 dotación normal los homólogos NO se separan Gameto n+1 ∅ Gameto n−1 + gameto normal (n) Trisomía 2n+1 = 47 3 cromosomas del par Monosomía 2n−1 = 45 1 cromosoma del par
Figura 1. A la izquierda, la meiosis reparte bien: cada gameto lleva un cromosoma del par y el cigoto queda con 46. A la derecha, la no disyunción hace que ambos homólogos viajen al mismo gameto (n+1), dejando al otro sin ese cromosoma (n−1); tras la fecundación con un gameto normal se obtiene una trisomía (47) o una monosomía (45).

Trisomías: un cromosoma de más

Una trisomía es la presencia de tres cromosomas de un mismo tipo en lugar de los dos habituales. Se escribe como 2n+1 porque hay un cromosoma extra sobre la dotación normal. La más conocida es la trisomía 21 o síndrome de Down: la persona tiene tres copias del cromosoma 21. Su fórmula cromosómica se anota 47,XX,+21 en mujeres y 47,XY,+21 en hombres —47 cromosomas en total, con un 21 de más—. Otra trisomía autosómica es la trisomía 15.

Cuando la trisomía afecta a los cromosomas sexuales, un ejemplo es el síndrome de Klinefelter, cuya fórmula es 47,XXY: la persona tiene dos cromosomas X y un Y, un cromosoma sexual de más.

Monosomías: un cromosoma de menos

Una monosomía es lo contrario: falta un cromosoma de un par, de modo que la célula tiene 2n−1. En los seres humanos la mayoría de las monosomías no son viables, con una excepción importante en los cromosomas sexuales: el síndrome de Turner, de fórmula 45,X (a menudo escrita X0), en el que hay un solo cromosoma sexual, un X, y falta el segundo.

Anomalías cromosómicas numéricas frecuentes
NombreTipoFórmulaCromosoma afectado
Síndrome de DownTrisomía (2n+1)47,XX,+21 / 47,XY,+21Par 21 (autosoma)
Trisomía 15Trisomía (2n+1)47,+15Par 15 (autosoma)
Síndrome de KlinefelterTrisomía sexual (2n+1)47,XXYCromosomas sexuales
Síndrome de TurnerMonosomía (2n−1)45,X (X0)Cromosomas sexuales

Cómo se diagnostican: el cariograma

Para saber si existe una anomalía numérica se ordena el conjunto de cromosomas de una célula por tamaño y forma, se numeran los pares y se comparan con un patrón normal. Ese ordenamiento se llama cariograma (o cariotipo). En una anomalía numérica salta a la vista: en el par afectado aparece un cromosoma de más o de menos, como muestra la figura 2 para la trisomía 21.

Cariotipo normal · 46,XY Trisomía 21 · 47,XY,+21 19 20 21 22 X Y Par 21 con 2 cromosomas → 46 en total 19 20 21 22 X Y Par 21 con 3 cromosomas → 47 en total El resto de los pares es idéntico; solo cambia el par 21. (se muestran solo los pares 19–22 y los sexuales; el cariograma real tiene los 23 pares)
Figura 2. Cariograma comparado. En la trisomía 21 el par 21 aparece con tres cromosomas en vez de dos; todo lo demás es igual a un cariotipo normal. Esa diferencia es lo que permite el diagnóstico.

Por qué influye la edad materna

La frecuencia del síndrome de Down aumenta con la edad de la madre. No se trata de un defecto de la madre: los óvulos se forman muy temprano en la vida y quedan «en pausa» durante décadas antes de completar la meiosis en cada ciclo. A mayor edad, los mecanismos que separan los cromosomas funcionan con menos precisión, y la probabilidad de no disyunción sube. La figura 3 muestra esa tendencia.

0 10 20 30 Casos por 1000 nacidos vivos 0,7 20 0,9 25 1,1 30 2,9 35 10 40 33 45 Edad de la madre (años)
Figura 3. Frecuencia aproximada del síndrome de Down por edad materna (valores orientativos, casos por cada 1000 nacidos vivos). La curva sube de forma suave hasta los 35 años y luego se eleva con rapidez.

Parte 2 · Cuando el freno falla: tumores y cáncer

El segundo tipo de error no está en cómo se reparten los cromosomas, sino en cuándo se divide la célula. El ciclo celular tiene puntos de control: momentos en los que la célula revisa si están las condiciones para seguir —si el ADN está intacto, si hay señales de crecer— y, si algo va mal, se detiene o se autoelimina. Es un sistema de frenos.

Cuando esos controles fallan, la célula pierde la regulación de la proliferación: se divide una y otra vez sin recibir la orden de parar. Sus descendientes heredan el mismo defecto y el número de células crece sin freno hasta formar una masa. La figura 4 contrasta un ciclo controlado con uno descontrolado.

Control funcionando Control perdido M G1 S G2 puntos de control ✓ División ordenada se divide solo cuando debe control roto ✕ Proliferación sin control las células se acumulan → tumor
Figura 4. Con los puntos de control funcionando, la célula se divide de forma ordenada y solo cuando corresponde. Si esos controles se pierden, la célula prolifera sin freno y sus descendientes se acumulan hasta formar un tumor.

Tumor benigno y tumor maligno

Un tumor es una masa de células producida por esa proliferación anormal. Pero no todo tumor es cáncer. La diferencia está en el comportamiento:

Tumor benigno frente a tumor maligno
CaracterísticaBenignoMaligno (canceroso)
CrecimientoLento y localizadoRápido e invasivo
LímitesBien delimitado, no invade tejidos vecinosInvade y daña los tejidos vecinos
MetástasisNo produceSí: se disemina a otras zonas del cuerpo
¿Es cáncer?NoSí

La metástasis —la capacidad de células del tumor de viajar y formar nuevos focos en otros órganos— es la marca del tumor maligno y lo que lo hace peligroso. Un tumor benigno, en cambio, se queda donde está; puede requerir atención, pero no invade ni se disemina.


Dos errores distintos, una misma raíz

Las anomalías cromosómicas numéricas y el cáncer parecen problemas muy distintos, y en muchos sentidos lo son: unas nacen de un reparto equivocado en la meiosis, el otro de un freno que se rompe en la mitosis. Pero comparten una idea de fondo: la división celular es un proceso controlado, y cuando ese control falla —en el reparto o en el ritmo— el organismo lo nota. Entender esos controles es entender por qué la vida puede copiarse con tanta fidelidad casi siempre… y qué sucede en las raras ocasiones en que no lo logra.