Unidad 1 · Coordinación y regulación

La sinapsis: comunicación entre neuronas

Una neurona no toca a la siguiente. Entre ambas queda un espacio diminuto, y el mensaje lo cruza convertido en sustancias químicas. Ese punto de encuentro —la sinapsis— es donde el sistema nervioso decide qué señal continúa, cuál se apaga y dónde actúan muchísimos fármacos y drogas.

Lectura ~9 min · Nivel: 2° medio

Ilustración de la terminal de una neurona liberando pequeñas esferas de neurotransmisor que cruzan un estrecho espacio hacia la membrana de la neurona siguiente.
En la sinapsis, la terminal de una neurona (arriba) libera neurotransmisores que cruzan un espacio microscópico —la hendidura sináptica— hasta los receptores de la neurona siguiente.

Cada vez que sientes el calor de una taza, apartas la mano o recuerdas un nombre, miles de neuronas se van pasando la señal unas a otras a gran velocidad. Pero, contra lo que sugiere la palabra «red», las neuronas no están soldadas entre sí: entre el final de una y el comienzo de la siguiente queda un espacio. La pregunta que resuelve este artículo es directa: ¿cómo cruza el mensaje ese vacío? La respuesta es la sinapsis, y entenderla es la base para comprender más adelante cómo actúan las drogas sobre el sistema nervioso.

Qué es una sinapsis

La sinapsis es la zona de contacto funcional donde una neurona transmite la señal a otra célula, que puede ser otra neurona, una fibra muscular o una célula glandular. La palabra «contacto» es engañosa: en la mayoría de las sinapsis las membranas no llegan a tocarse. Están separadas por un espacio de unos veinte nanómetros —millonésimas de milímetro— y la señal debe atravesarlo.

Para nombrar las partes con precisión distinguimos siempre dos neuronas según su papel. La neurona presináptica es la que emite el mensaje; la neurona postsináptica es la que lo recibe. Los prefijos ayudan: pre- es «antes» de la hendidura y post- es «después». Una misma neurona es presináptica en una conexión y postsináptica en otra, según de qué unión estemos hablando.

Las tres partes de una sinapsis química

Toda sinapsis química, sin importar dónde esté, tiene la misma arquitectura de tres componentes:

impulso Terminal presináptica vesículas hendidura neurotransmisor Membrana postsináptica receptores sentido de la transmisión
Figura 1. Anatomía de una sinapsis química. El impulso llega por la izquierda a la terminal presináptica, donde las vesículas se fusionan con la membrana y liberan el neurotransmisor por exocitosis. Las moléculas cruzan la hendidura y encajan en receptores específicos de la membrana postsináptica. La transmisión ocurre siempre en un solo sentido: de la neurona presináptica a la postsináptica.

Cómo cruza el mensaje: la transmisión paso a paso

La transmisión sináptica es una secuencia ordenada. Conviene seguirla como una cadena de causas: cada paso desencadena el siguiente.

  1. El impulso nervioso viaja por la neurona presináptica y llega a su terminal.
  2. La llegada del impulso provoca que las vesículas sinápticas se fusionen con la membrana y liberen su contenido: es la exocitosis del neurotransmisor hacia la hendidura.
  3. El neurotransmisor difunde por la hendidura, es decir, se desplaza por el líquido hasta el otro lado. No hay bombeo: se mueve por sí solo desde donde hay mucho hacia donde hay poco.
  4. Al llegar a la membrana postsináptica, cada molécula se une a un receptor específico, como una llave que solo entra en su cerradura.
  5. Esa unión genera una nueva señal en la célula receptora. Enseguida, el neurotransmisor se retira de la hendidura por recaptación o degradación, y la sinapsis queda lista para el siguiente mensaje.
1 Llega el impulso 2 Exocitosis: se libera 3 Difunde por la hendidura 4 Se une al receptor 5 Nueva señal; se retira Fin de la señal: recaptación o degradación
Figura 2. Los cinco pasos de la transmisión sináptica. Los pasos 1 a 3 ocurren en la neurona presináptica (en teal); los pasos 4 y 5, en la postsináptica (en lavanda). El proceso termina siempre con la retirada del neurotransmisor de la hendidura.

Las cuatro claves que no hay que olvidar

Cuatro ideas convierten esta secuencia en verdadero conocimiento. Cada una corrige una intuición equivocada muy frecuente.

1. Las neuronas no se tocan

Aunque los dibujos de libro las muestran casi pegadas, entre la membrana presináptica y la postsináptica siempre hay una hendidura. La señal no pasa por «contacto directo», sino cruzando ese espacio. Es una diferencia esencial: justamente porque hay un espacio, se necesita un mensajero químico.

2. En la sinapsis el mensaje es químico, no eléctrico

Dentro de una misma neurona la señal viaja como un impulso eléctrico. Pero para pasar de una neurona a la siguiente, ese impulso no salta como una chispa: provoca la liberación de un neurotransmisor, y es esa sustancia química la que cruza la hendidura. Al llegar al otro lado, la señal vuelve a convertirse en eléctrica. Por eso decimos que la sinapsis química es un relevo eléctrico → químico → eléctrico.

3. Cada neurotransmisor tiene su receptor

Un neurotransmisor no sirve para cualquier receptor. La unión es específica: funciona como una llave que solo abre su cerradura. Esta especificidad explica por qué una misma sustancia produce un efecto en una parte del cuerpo y otro distinto en otra, y por qué los fármacos pueden diseñarse para actuar solo sobre ciertos receptores.

4. La señal tiene que terminarse

Si el neurotransmisor se quedara pegado al receptor, la neurona postsináptica seguiría estimulada sin parar y la comunicación perdería sentido. Por eso, tras entregar el mensaje, el neurotransmisor se retira de la hendidura de dos maneras: por recaptación —la terminal presináptica lo reabsorbe para reutilizarlo— o por degradación —una enzima lo rompe en piezas inactivas—. Así la sinapsis se «reinicia» y puede transmitir el siguiente impulso.

Señales que activan y señales que frenan

No toda sinapsis «enciende» a la neurona siguiente. Según el neurotransmisor y el receptor implicados, el efecto puede ser de dos tipos:

Cada neurona recibe a la vez miles de sinapsis, unas excitadoras y otras inhibidoras, y su respuesta depende del balance entre todas. Inhibir es tan importante como activar: sin frenos, el sistema nervioso se descontrolaría. Muchas señales de calma, sueño o relajación muscular dependen de sinapsis inhibidoras.

Algunos neurotransmisores frecuentes
NeurotransmisorEfecto típicoEjemplo de función
AcetilcolinaExcitadorOrdena la contracción del músculo en la unión neuromuscular
DopaminaModuladorParticipa en la motivación, la recompensa y el movimiento
NoradrenalinaExcitadorInterviene en el estado de alerta y la respuesta al estrés
GABAInhibidorEs el principal freno del sistema nervioso central

Por qué la sinapsis es la clave para entender las drogas

La sinapsis es el blanco de casi todas las sustancias que afectan la mente y el ánimo: cafeína, nicotina, alcohol, medicamentos y drogas. Aunque parezcan muy distintas, casi todas actúan modificando lo que pasa en la hendidura. Algunas imitan a un neurotransmisor y activan sus receptores; otras los bloquean; y muchas impiden la recaptación o la degradación, de modo que el neurotransmisor se acumula y la señal se prolonga. Por eso, quien entiende bien la sinapsis tiene la base para comprender —en el artículo sobre drogas y autocuidado del sistema nervioso— cómo actúan estas sustancias y por qué pueden generar dependencia.

No pensamos con neuronas aisladas, sino con las conexiones entre ellas. Idea central de la neurociencia

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